ARGENTINA EN «RESACA»: EL CRUDO ANÁLISIS DE LA «NUEVA ECONOMÍA» Y EL DOLOROSO CAMINO A LA ESTABILIDAD.
Desde los micrófonos de «Jujuy se Mueve», el Licenciado en Economía Política Francisco Lamas, founder de @Strategos.bi, no anduvo con rodeos. Para él, Argentina transita una «resaca» económica, resultado de años de «borrachera» de deuda y emisión. Un panorama que, aunque doloroso, marca el inicio de un «quiebre estructural» que el país debe entender.

Lamas explicó que la economía actual ya no es la misma. Con Vaca Muerta, una minería en auge y un campo con potencial récord, la capacidad de generar dólares es distinta. Esto, paradójicamente, debería mantener el dólar más bajo de su promedio histórico. «No podemos aplicar las mismas reglas de hace 20 años; la economía es diferente», sentenció. Señaló que la crisis internacional, inesperadamente, ha beneficiado a Argentina como exportador neto de energía, llevando al dólar a una tendencia a la baja desde las últimas elecciones, con el país entre los de mayor apreciación cambiaria desde la invasión a Ucrania.
Sin embargo, el economista reconoce la frustración popular ante las persianas bajas y el consumo deprimido. No es una contradicción, sino una evolución. «El consumo masivo está estancado, pero la gente cambió sus hábitos», afirmó. El auge del e-commerce ha vaciado locales, como en el rubro de perfumerías por ejemplo: las ventas crecen, pero las sucursales físicas cierran porque la gente compra online o en circuitos informales. Este cambio de consumo no es menor, la economía se está reconvirtiendo.
Sobre las importaciones, un tema sensible, Lamas fue claro: «El comercio es bueno». La clave no es cerrarse, sino generar exportaciones suficientes para pagarlas. Argentina, con sus recursos naturales y el crecimiento de servicios de exportación (citó el caso de un centro informático en el país), debe especializarse. Advirtió que, en este escenario, es normal que algunos sectores pierdan terreno.
La brecha entre la percepción de pobreza y los datos del INDEC es otra de sus críticas. La metodología, basada en una encuesta de 2004, no refleja los hábitos de consumo actuales. «Los salarios formales son los que más cayeron en términos reales, y la canasta básica ‘oficial’ no contempla el costo real de vida. Por eso la gente se siente más pobre, aunque los números fríos digan otra cosa», explicó, aludiendo a que el valor de la canasta ha cambiado menos que el IPC, creando una distorsión.
Finalmente, Lamas insistió en la metáfora de la «resaca». Los años de gasto excesivo llevaron a esta situación. El gobierno está «tomando agua» con el ajuste fiscal, un proceso duro, pero necesario. La economía muestra pequeños signos de reactivación, como la caída de tasas, aunque sin esperar «salariazos» ni soluciones mágicas. «Cuando se nos pase la resaca y alcancemos la estabilidad, nos sentiremos mal al principio, pero estaremos creciendo», proyectó.
La esperanza, según Lamas, reside en que el equilibrio fiscal se convierta en una política de Estado. «Si ningún político gasta más de lo que ingresa, será otra Argentina, una que rompa con el ciclo de inflación, desempleo y gasto público descontrolado, que es el origen de muchos de nuestros males», concluyó.

