«ESTAMOS MUCHO PEOR QUE EN LOS AÑOS DE MAYOR INFLACIÓN, NO HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL»
En una entrevista realizada en los estudios de Zeta TV, la contadora pública nacional y gremialista Susana Ustarez analizó la realidad económica, política y social del país, desde una mirada técnica fundamentada en datos y en su experiencia profesional.

Para Ustarez, los números no mienten y la realidad que se vive hoy es mucho más compleja y difícil que en etapas anteriores: «Estamos mucho peor que cuando vivíamos inflaciones superiores al 200%», afirmó. Explicó que esta situación afecta a todos los sectores de la sociedad: trabajadores, jubilados, personas en situación de desocupación, personas con discapacidad y familias de todo el país. Destacó que incluso quienes inicialmente apoyaron la gestión actual reconocen hoy que no se han producido mejoras reales en la calidad de vida de la gente.
Sobre el balance de la gestión que lleva más de dos años y medio en curso, señaló que «no aparece ninguna luz al final del túnel». A su criterio, se actúa como quien se agarra de cualquier medida para intentar resolver los problemas, pero los resultados no llegan: «Hay endeudamiento, hay medidas temporales que no tienen futuro, no se resuelven los problemas de fondo, solo se aplazan las soluciones». Explicó que lo que se hace es reducir gastos esenciales, como si en una casa dejáramos de pagar servicios básicos para que los números cierren, pero luego no tuviéramos para cubrir necesidades básicas. «Se vota por rabia, por rechazo a lo anterior, pero no se vota pensando en un proyecto serio y sostenible», agregó.
Sobre la relación entre lo nacional y lo provincial, hizo una breve mención a la situación local: en Jujuy, aclaró, «hay deudas y empresas de gran envergadura, pero no hay derrame, no hay beneficios que lleguen a la gente. Cada vez veo más oscuridad».
En lo que respecta a la gestión pública, hizo una distinción muy clara, los cargos públicos deben ocuparse por vocación y competencia, no por intereses particulares o por favorecer a personas allegadas.
Sobre la participación de los gremios en la política, manifestó su postura: «Que la CGT se entrometa en la política es algo histórico, pero yo discrepo totalmente. Cada uno debe ocupar su lugar: si somos sindicalistas, nuestra tarea es defender los derechos de los trabajadores, no mezclarnos con el poder ni con los sectores empresariales. Nos merecemos un sistema político más centrado, más humano, más comprometido con la gente, pero hoy todo está marcado por la polarización y no aparece esa alternativa».
Analizó también la situación de la dirigencia: «Falta gente con criterio, serena, que piense y que conozca la realidad de la calle. Hay buenos discursos, pero no tienen peso político porque los dirigentes más antiguos no dejan avanzar a las nuevas generaciones por mezquindad. Quien quiere crecer se encuentra con obstáculos, y como no tienen el mismo financiamiento que otros, termina triunfando quien tiene más recursos, a menudo vinculados a actividades cuestionables». Por eso, aclaró que «por algo no milito políticamente: la política está envilecida por estas situaciones».
Finalmente, explicó que aporta desde lo técnico: «Cada uno sabe sus límites. Yo no manejo auto, por ejemplo, porque me siento abrumada por tantas responsabilidades al manejar, así que uso otros transportes. Lo mismo pasa con la política: sé que no estoy para aportar desde la militancia, pero sí aceptaría un cargo técnico para colaborar en construir mejoras, sin importar el signo político, siempre que sea por el bien común».

