VANDALIZARON LA BIBLIOTECA POPULAR DE SAN SALVADOR DE JUJUY Y DAÑARON UNA PUERTA PATRIMONIAL
El histórico edificio ubicado sobre la calle Belgrano sufrió destrozos en uno de sus accesos principales durante la madrugada. En una entrevista exclusiva con Zeta TV, la presidenta de la institución, Silvia Rey Campero, lamentó el ataque contra la estructura edilicia y confirmó la intervención de la policía para investigar el hecho, mientras gestionan la contratación de un restaurador especializado.

En una entrevista exclusiva con Zeta TV, Silvia Rey Campero relató que los destrozos fueron advertidos a primera hora de la mañana por el personal de la institución que ingresaba a cumplir sus tareas habituales. Una de las puertas principales de madera, lindante con la sala de exposiciones, fue dañada severamente, presuntamente tras recibir una fuerte patada. La presidenta recordó que el edificio y sus componentes forman parte del patrimonio cultural de la provincia de Jujuy, por lo que su reparación demanda un tratamiento técnico especial que no puede ser ejecutado por cualquier persona; a raíz de esto, ya tomaron contacto con un especialista en restauración para devolver la abertura a su estado original.
Afortunadamente, el o los atacantes no lograron sustraer elementos ni material bibliográfico del interior del establecimiento. Personal de la división de investigaciones de la policía de la provincia se hizo presente en el lugar para peritar la zona afectada y recoger evidencias que permitan identificar a los responsables del ataque vandálico, el cual se suma a antecedentes previos ocurridos en el mismo sector de la calle Belgrano, como las reiteradas pintadas sobre las esculturas de la Lavalle.
Finalmente, Rey Campero remarcó la importancia social y educativa que cumple este espacio, el cual funciona de manera continua en turnos de mañana y tarde ofreciendo un lugar seguro, tranquilo y equipado con material de consulta para cientos de lectores. La referente destacó que la biblioteca se convirtió en un punto de contención fundamental y en una «segunda casa» para muchos estudiantes universitarios y de nivel medio que residen en zonas distantes como el barrio Alto Comedero o la localidad de Maimará, quienes asisten diariamente para realizar trabajos grupales y avanzar en sus estudios.

