REVENCIÓN DEL SUICIDIO: ROMPER EL SILENCIO Y GARANTIZAR ACCESO A LA SALUD MENTAL
En diálogo con Zeta TV, Federico Salazar, psicólogo clínico y organizacional, especializado en psicoanálisis, ansiedad, depresión y estrés laboral —además autor del libro «Psicología de las Habilidades Blandas» analizó la grave problemática del suicidio en la adolescencia: un fenómeno que se triplicó desde la década del noventa y sigue en aumento, según datos de UNICEF.

El profesional advirtió que Jujuy se encuentra entre las cuatro provincias con los índices más altos del país y resaltó que el primer paso fundamental es romper el tabú: “Durante mucho tiempo se creyó erróneamente que hablar de esto generaba un efecto contagio, pero el silencio y el aislamiento son los verdaderos aliados del sufrimiento”, explicó, al tiempo que comparó este proceso con la visibilización lograda años atrás en temas como la violencia o el abuso intrafamiliar.
Salazar desmitificó la idea de que no hay forma de advertir lo que va a suceder: “Siempre existen indicadores, aunque sean sutiles; incluso quien muestra una alegría aparente suele ocultar un dolor profundo bajo una máscara”, señaló. Al analizar las estadísticas, explicó que en los hechos consumidos predominan los varones, mientras que en los intentos son las mujeres quienes más aparecen, una diferencia vinculada a mandatos culturales que limitan la expresión de sentimientos. Aclaró que no hay factores genéticos ni cerebrales determinantes, pero sí estructuras de personalidad y trayectorias familiares que aumentan la vulnerabilidad, especialmente en el rango etario de 15 a 19 años.
En su desarrollo crítico, marcó la diferencia entre la psiquiatría, que busca estándares y clasificaciones, y la psicología, que atiende la singularidad de cada caso: “Cada historia es única; el diagnóstico no debería determinar la línea terapéutica ni convertirse en una etiqueta abusiva”, afirmó. Alertó sobre tres ejes que debilitan gravemente el desarrollo adolescente: el acceso temprano a contenidos violentos y pornográficos, la ludopatía y el uso indebido de ansiolíticos y fármacos. También advirtió sobre el impacto del cannabis, que funciona como un sustitutivo emocional y predispone a otras adicciones.
Finalmente, denunció la crisis del sistema local: “En Jujuy faltan psicólogos clínicos y los turnos se otorgan con demoras que ponen en riesgo la vida”, remarcó, y explicó que la sobrecarga laboral y la falta de recursos estructurales colapsan la atención. Frente a este escenario, concluyó que la prevención es la única herramienta real, económica y eficaz: “No podemos ser espectadores pasivos ante las estadísticas; urge educar emocionalmente, romper el aislamiento en los hogares y garantizar un acceso oportuno a la ayuda profesional”, expresó.

