NO ESTÁN PERDIDOS, ESTÁN ABANDONADOS: CUIDAR A LOS NIÑOS Y JÓVENES ES RESPONSABILIDAD DE TODOS
Ante situaciones de riesgo o abuso, la acción a tiempo salva vidas. Agustín Garlatti explica cómo funciona el sistema de protección, los peligros actuales y qué debemos hacer como comunidad

Cuando se trata de agresiones o abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, no hay lugar para dudas: «Si ocurre una situación de violencia, lo primero que hay que hacer es poner a resguardo al menor, sin excusas ni demoras», afirma Agustín Garlatti, Defensor Adjunto de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Jujuy. Sobre la realidad que ve en su trabajo y experiencia, remarca que la gran mayoría de estos casos se producen dentro del hogar, cometidos por personas cercanas y de confianza: abuelos, tíos, padres u otros familiares.
Sobre cómo se actúa para proteger a los menores, explica: «Cuando llega el momento de asegurar su bienestar, lo primero que se busca es que quede al cuidado de la familia ampliada: abuelas, tíos o algún referente cercano que se haga cargo. Si no es posible, se recurre a la institucionalización, como último recurso, siempre pensando en cuál es la mejor situación para su vida y desarrollo».
Los adultos, primeros responsables
Se dice a menudo que los niños y la juventud están «perdidos», pero Garlatti aclara la realidad con firmeza: «No están perdidos, lo que pasa es que están abandonados». Hace una reflexión clara sobre la falta de límites y la falta de autocrítica por parte de los adultos: «No quiero ser duro, pero es necesario entender que los padres y familiares son los principales responsables del bienestar de los niños. Son quienes definen su salud mental, su contención y su futuro. Entiendo que la vida es compleja, que hay horarios de trabajo y muchas cosas que hacer, pero vemos una situación muy común: los padres mismos trabajan en la mesa con el teléfono, no le prestan atención a nada ni a nadie, y cuando los chicos agarran el aparato para estar también en la mesa, por ejemplo mientras comen, ¡se enojan y les dicen: ‘¿Por qué hacés eso? Dejá el teléfono, ¿no ves que no se puede hablar con ustedes?'».
«Eso es falta de autocrítica, destaca. Hay que poner reglas y límites para todo, algo que se perdió, y hoy todo gira alrededor de las pantallas. Antes las familias compartían espacios, conversaban y estaban juntas, ahora cada uno está conectado a su dispositivo y se pierden esos momentos de encuentro».
Sobre el uso de dispositivos, advierte: «Las sociedades pediátricas de todo el mundo coinciden en que los chicos no deben tener contacto con pantallas hasta los 6 años, y después solo un par de horas diarias, siempre con supervisión. Pero hoy hay juegos como Roblox o Free Fire donde se conectan con personas desconocidas, y hay riesgos reales. Según datos de Grooming Argentina, uno de cada cuatro chicos recibe solicitudes para enviar imágenes íntimas. Es algo que pasa, y es triste ver cómo chicos pequeños ya no tienen paciencia ni para esperar a que termine un video».
Finalmente, hace un llamado a toda la comunidad: «Cualquier persona puede denunciar o comunicar una situación de riesgo. Tenemos la línea 102, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, y la Defensoría ubicada en calle Bustamante 265. Solo tienen que comunicarse, ser parte e involucrarse».
«No te quedes callado, no te hagas el desentendido: una acción a tiempo puede salvar una vida. Si sabés que hay un niño en riesgo, avisen. Esa es la mejor forma de cuidarlos y construir una sociedad mejor para todos», concluyó.
El funcionario comentó sobre su libro Niñez y adolescencia: derecho y procedimientos en la provincia de Jujuy, lanzado durante el año 2025, que ya se está utilizando como herramienta de trabajo y formación en distintos ámbitos. La publicación se basa principalmente en la Ley Nacional N° 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y además aborda temas fundamentales como la Convención de los Derechos del Niño, la Ley Provincial de Jujuy N° 6.294, la Ley N° 6.413 y la Constitución Provincial.
Al ser consultado sobre dónde se puede acceder al material, explicó que está disponible en la librería El Fuste. «Me alegra mucho saber que ya se utiliza como texto de estudio en carreras de Trabajo Social de universidades, lo que demuestra que es un aporte útil para la capacitación. Voy a seguir gestionando para que haya más ejemplares disponibles, para que quienes lo necesiten puedan consultarlo sin dificultades», señaló. Y agregó: «Es fundamental seguir estudiando, porque este tema nunca se detiene, siempre hay cosas nuevas para aprender».

