ENTRE LA MINERÍA Y EL DESARROLLO ¿CÓMO IMPULSAR NUESTRA ECONOMÍA?
El Análisis de Francisco Lamas, licenciado en Economía Internacional y fundador de @strategos.bi
La economía de Jujuy se define por una característica principal: la minería se ha convertido en el único sector que mantiene el crecimiento y la estabilidad, incluso en contextos de desaceleración general de la actividad. Es el motor principal de la economía, ya que todos los demás rubros muestran caídas o estancamiento, y las inversiones ya realizadas permiten que la producción se mantenga en marcha. No se esperan nuevos volúmenes importantes de inversión en el corto y mediano plazo, por lo que el reto pasa por garantizar que esta actividad siga generando beneficios para toda la sociedad.

El resto de los sectores productivos presentan limitaciones estructurales que no permiten que se conviertan en motores de desarrollo. En el ámbito agropecuario, Jujuy funciona como una economía regional, con producciones como la caña de azúcar, hortalizas y verduras, pero sin la escala ni el dinamismo necesarios para tener presencia en grandes mercados. El tabaco enfrenta una fuerte competencia internacional de países como Brasil e India, mientras que la producción de hortalizas se caracteriza por su volatilidad: en algunos periodos los precios son muy favorables, pero en otros se desploman y dejan a los productores en situación de gran vulnerabilidad. Al ser productos orientados fundamentalmente al mercado local, su capacidad para generar crecimiento es limitada, ya que dependen exclusivamente del tamaño de la población. El único modo de que mejoren los precios es que se produzcan bajas en la cosecha, lo que demuestra que no se trata de actividades que puedan generar desarrollo constante.
El turismo representa un potencial importante, pero cuenta con restricciones derivadas de las condiciones territoriales y la falta de infraestructura adecuada. La provincia cuenta con atractivos de valor, pero para explotarlos de manera sostenible es necesario contar con mejores servicios, conectividad y condiciones de acceso que hoy no se tienen. Además, las deficiencias en las vías de comunicación son una cuestión que se arrastra desde hace mucho tiempo: rutas en mal estado, baches que permanecen sin solucionar y dificultades que afectan tanto a los ciudadanos como a las actividades productivas. Incluso las vías que sirven para el comercio internacional presentan problemas que reducen su eficiencia y seguridad.
Las características del territorio marcan un límite importante: Jujuy no tiene las condiciones para convertirse en una provincia comercial de gran escala. El corredor bioceánico podría generar algún movimiento de actividad, pero su impacto sería limitado, ya que se trataría fundamentalmente de un punto de paso, sin la capacidad de generar un desarrollo económico profundo y amplio.
Ante este escenario, el diagnóstico señala que es necesario mejorar la eficiencia del Estado. Hoy en día, la cantidad de personas que trabajan en la administración pública es excesiva en relación al tamaño de la población y a la capacidad productiva de la provincia. Se genera así un círculo vicioso: si se intenta reducir la planta de personal, surge la pregunta de dónde podrían insertarse laboralmente esas personas, dado que el sector privado no ha logrado desarrollarse lo suficiente para absorber la mano de obra. Esta situación se mantiene estable en el tiempo, sin cambios significativos que permitan avanzar y mejorar la calidad de vida de la población.
Para modificar esta realidad, los ejes centrales son la mejora de la infraestructura, la logística y la conectividad, acciones que deben darse tanto a nivel provincial como nacional. Es fundamental reducir los costos de transporte, que representan una carga muy importante para todas las actividades productivas.
Entre las propuestas más destacadas se encuentra la reactivación del transporte ferroviario. “Soy un defensor de la recuperación del tren”, señala el especialista. “Tenemos que ponernos de acuerdo, más allá de las diferencias políticas, y avanzar en proyectos que realmente sirvan para el desarrollo. No se trata de obras por hacer por hacer, sino de iniciativas que generen beneficios reales para toda la comunidad”.
El objetivo final es lograr que la economía se diversifique, dejando de depender de un solo sector, para generar actividades sostenibles que mejoren la calidad de vida de los jujeños. Solo a través de una gestión más eficiente, inversiones estratégicas y un trabajo conjunto entre todos los actores se podrá superar los desafíos estructurales y construir un escenario de mayor desarrollo y bienestar.

