EL IMPACTO DE LA MORA FINANCIERA Y EL ENDEUDAMIENTO EN LAS FAMILIAS ARGENTINAS
El incumplimiento en el pago de créditos y las altas tasas de interés ahogan la economía de los hogares y frenan la reactivación económica global. La falta de educación financiera y el uso de aplicaciones de préstamo agravan una problemática en crecimiento.

El economista y CEO de Strategos, Francisco Lamas, analizó las severas consecuencias que genera el retraso en el cumplimiento de las obligaciones crediticias dentro de la microeconomía local. La mora —definida como el incumplimiento en tiempo y forma de un crédito pactado— abarca distintas escalas fijadas por el Banco Central de la República Argentina, desde retrasos leves hasta la categoría de deudas incobrables. Esta situación compromete de manera directa el historial crediticio de los ciudadanos, afectando su visibilidad en las centrales de deudores y limitando su acceso a futuros servicios financieros.
El especialista advirtió sobre la ruptura en los mecanismos de transmisión entre la macroeconomía y la economía doméstica. Mientras los organismos regulatorios establecen tasas de interés de referencia moderadas, las entidades bancarias y las aplicaciones de crédito aplican costos financieros sustancialmente más elevados debido al riesgo de impago acumulado. Este descalce desincentiva la inversión productiva y el consumo responsable, atrapando a los usuarios en un círculo nocivo de intereses punitorios, refinanciamientos costosos y eventuales judicializaciones o reclamos por parte de estudios de cobranza.
Asimismo, se enfatizó la vulnerabilidad que enfrentan los jóvenes y las familias frente a la escasez de formación en finanzas personales. La falta de revisión en las condiciones contractuales, el desconocimiento de los costos de mantenimiento de tarjetas de crédito no utilizadas o la aceptación irreflexiva de seguros adicionales incrementan pasivos invisibles.
Ante este escenario, los analistas coinciden en la importancia de efectuar un seguimiento riguroso de los resúmenes bancarios y priorizar la renegociación preventiva de deudas para mitigar el impacto negativo en la economía familiar.

