PYMES JUJEÑAS: RESISTEN ANTE LA CAÍDA DEL CONSUMO Y LA FUERTE PRESIÓN TRIBUTARIA
Luis Alonso, presidente de la Unión Empresarial de Jujuy (UEJ) y miembro del consejo directivo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

La actividad productiva y comercial de Jujuy atraviesa una etapa crítica. Entre el 90 % y el 92 % de las pequeñas y medianas empresas dependen totalmente del consumo, impulsado mayoritariamente por los ingresos de trabajadores del sector público y privado. El problema central es que los salarios crecen por debajo de la inflación, lo que reduce mes a mes la capacidad de compra y provoca una fuerte retracción en las ventas.
Esta situación complica sostener las estructuras, abonar sueldos y hacer frente a obligaciones como el pago del aguinaldo. “Si no se toman medidas concretas para reactivar la demanda, en el corto plazo no se vislumbran cambios”, advierte Alonso.
Las líneas de crédito anunciadas —con tasas subsidiadas del 12 % para capital de trabajo y hasta el 8 % para financiar compras— resultan más convenientes que las del mercado privado, que superan el 40 %. Sin embargo, solo alcanzan parcialmente: “El principal obstáculo hoy no es conseguir dinero, sino que no hay ventas para mover la mercadería almacenada”, explica el presidente.
Uno de los puntos más críticos es la carga tributaria y municipal. Las empresas formales, que aportan y generan empleo, soportan una presión excesiva: en San Salvador de Jujuy existen más de 40 gravámenes, mientras que la ordenanza impositiva cuenta con 89 hojas de normativas. Se aplican cobros por cada actividad —incluso por cantidad de mesas en los locales— y a esto se suma el costo de la energía eléctrica, entre las más altas del país.
Muchas firmas ya no logran cumplir con todos los tributos y priorizan solo mantener abiertas sus puertas. Esto genera un círculo vicioso: la carga excesiva empuja parte de la actividad hacia la informalidad, genera competencia desleal y, a largo plazo, termina reduciendo la recaudación general.
El dirigente reconoce que el sector se transforma: el local físico se complementa con ventas digitales y la tecnología permite gestionar mejor los recursos. Pero aclara: ninguna herramienta sustituye la necesidad de que exista capacidad de compra.
“Para que el Estado pueda recaudar, primero debe garantizar condiciones para que quien produce pueda seguir trabajando. Si le va bien a la pyme, le va bien a toda la provincia”, concluye Alonso.

