PERIODISTAS REGRESAN A CASA ROSADA BAJO ESTRICTAS RESTRICCIONES: TENSIÓN ENTRE GOBIERNO Y PRENSA
Tras una inédita prohibición, el Ejecutivo habilita nuevamente el acceso a Balcarce 50, aunque con drásticos controles que limitan la cobertura y profundizan el debate sobre la libertad de prensa.

Después de un período de acceso completamente vedado y en medio de una escalada de controversias, los periodistas acreditados han regresado a la Casa Rosada. Sin embargo, la reapertura dista de ser una vuelta a la normalidad: el gobierno ha implementado un nuevo protocolo que impone severas restricciones a la labor de los comunicadores, intensificando la tensión entre el Poder Ejecutivo y los medios de prensa.
La suspensión total de credenciales y la prohibición de ingreso se había extendido por once días, sucediendo a una denuncia penal presentada por la Casa Militar contra dos periodistas de Todo Noticias (TN). La denuncia surgió a raíz de la difusión de imágenes filmadas dentro del palacio, que según las autoridades exponían sistemas de vigilancia y áreas sensibles. Esta medida fue catalogada por diversas entidades periodísticas como la prohibición de prensa más amplia y preocupante del actual gobierno, avivando el debate sobre el derecho a la información y la libertad de expresión.
Con la nueva disposición, los periodistas ingresan por un punto específico en la esquina del edificio, donde son sometidos a rigurosos controles de seguridad que incluyen detectores de metales y palpado. Además, están obligados a dejar sus credenciales al retirarse. Pero las limitaciones no terminan allí.
Se ha prohibido explícitamente la circulación por pasillos y el Patio de las Palmeras, espacios tradicionalmente utilizados para el contacto informal y la obtención de información relevante. También se cerró el acceso al pasillo que conduce al despacho del asesor presidencial, Santiago Caputo, y se instalaron vidrios esmerilados y puertas cerradas en diversas áreas, impidiendo la visibilidad y el registro visual.
El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, defendió estas medidas en una conferencia de prensa, justificándolas en cuestiones de «seguridad nacional» y argumentando que los nuevos protocolos se irían revisando. Adorni sostuvo que este gobierno es el que más ha impulsado la libertad de prensa, a pesar de los incidentes y las declaraciones presidenciales que en ocasiones han calificado a los periodistas con términos descalificatorios.
No obstante, las asociaciones de prensa y gremios periodísticos han expresado su profunda preocupación. Consideran que, más allá de la «reapertura», las nuevas condiciones constituyen un obstáculo significativo para el ejercicio libre y efectivo del periodismo. Entienden que estas restricciones no solo dificultan la obtención de información, sino que también envían un mensaje de desconfianza y control hacia la labor de la prensa en el centro del poder político.
La «vuelta» de los periodistas a la Casa Rosada, por tanto, se consolida como un punto de inflexión en la relación entre el gobierno y los medios, marcando un precedente en la forma en que se concibe y se ejerce la cobertura periodística en el corazón del poder Ejecutivo. La situación deja abierta la pregunta sobre el verdadero alcance de la libertad de prensa en este nuevo escenario de rigurosos controles.

