SALUD

MASCULINIDADES: UN CAMINO DE DESTRUCCIÓN Y CUIDADO

El Licenciado Rodrigo Aladzeme, referente del Programa Abordajes de Violencias y responsable del Grupo XY de la Dirección de Salud Mental, analiza los mandatos de género, la salud mental de los varones y la urgencia de transformar.

La salud mental de los varones permaneció históricamente en silencio. Mandatos culturales, la idea de fortaleza como ausencia de emociones y la rigidez de roles dejaron a generaciones de hombres sin herramientas para comprender lo que sienten y viven. El Licenciado Rodrigo Aladzeme, Psicólogo, Matrícula N° 284, con más de 18 años de trabajo en el abordaje individual y grupal de varones, reivindica la urgencia de hablar, escuchar y transformar.

“Masculinidad no es algo natural ni dado: es el resultado de lo que construimos con nuestros hijos, amigos y con nosotros mismos. Y eso significa que puede transformarse”, explica. Rechaza el concepto de “nuevas masculinidades” como algo reciente: “Las masculinidades transgresoras siempre existieron, hoy se nombran más.” Sobre el patriarcado, desmitifica: “No todos gozan de sus beneficios. Son pocos los que manejan poder y economía; el resto también sufre un sistema que exige producir, sostener, callar y no flaquear.”

Deconstruir, dice, es romper mandatos: “Antes el camino era lineal: estudiar, recibirse, casarse, sostener la familia. Hoy los jóvenes pueden elegir otros caminos, y eso también es válido.” Destaca que en el interior los esquemas tradicionales persisten con más fuerza, mientras que en las ciudades se observa mayor apertura.

“El 80% de los varones dice que cuando quiere hablar de lo que le pasa emocionalmente, no es escuchado. Desde chicos se nos educa para gestionar desde la bronca en lugar de poner en palabras lo que sentimos.” Los datos son contundentes: cuatro de cada cinco suicidios corresponden a varones, son mayoría en consumo problemático y en estadísticas de violencia. “No es que el varón sea violento por naturaleza —aclara—. Muchas veces es una mala gestión emocional. Cuando la emoción desborda y no hay herramientas, aparece la violencia como recurso.”

Su trabajo integra la violencia, la construcción social y la regulación emocional. “La diferencia se marca en la adolescencia —señala—. Niños y niñas expresan lo mismo. Después, al varón se le van cerrando las puertas de la emoción para que encaje en el modelo esperado. Por eso hay que trabajar desde temprano.”

Cierra con un mensaje claro: “Las mujeres tienen herramientas para encontrarse, hablar, llorar. Los varones nos juntamos, hablamos del partido, del trabajo… pero no de lo que nos duele. Y eso nos hace falta. Hablen, dialoguen, manifiesten, no estén solos.

Quienes deseen consultar pueden acercarse a la Dirección de Salud Mental o contactarse al 388 574-8883.

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