LA PASIÓN POR LOS COLORES: CONOCÉ A «CUCHARITA», EL EMBLEMÁTICO VENDEDOR DE BANDERAS QUE ALIENTA A LA SELECCIÓN EN PLAZA BELGRANO
Desde la Plaza Belgrano de San Salvador de Jujuy, se presenta una crónica sobre el fervor popular y el trabajo de Raúl Chávez, popularmente conocido como «Cucharita». Este incansable vendedor ambulante se convirtió en uno de los grandes animadores de la previa mundialista en la capital jujeña, vistiendo el microcentro de celeste y blanco con su oferta de banderas, gorros y camisetas.

A través de su labor diaria, «Cucharita» no solo busca el sustento diario, sino que también actúa como un termómetro social que impulsa el optimismo y contagia la pasión por la Selección Argentina, transformando su puesto callejero en un punto de encuentro obligado para los hinchas que buscan renovar su ilusión de cara a los partidos decisivos.
En las esquinas de la histórica Plaza Belgrano, el paisaje urbano de San Salvador de Jujuy adoptó una fisonomía netamente mundialista, impulsado por el colorido y la mística que aportan los trabajadores independientes de la economía popular. En diálogo con Raúl Chávez, un reconocido vecino afectuosamente apodado por la comunidad como «Cucharita», se pudo conocer en profundidad cómo se vive la antesala de los compromisos de la Selección Argentina desde la perspectiva de quien trabaja vistiendo la ciudad con los colores patrios.
Chávez, quien se dedica de manera ambulante a la venta de banderas, escarapelas, gorros y diversos artículos de cotillón futbolístico, se ha transformado en un personaje emblemático de las previas deportivas en el casco céntrico. Según relató, su labor diaria va mucho más allá de la actividad comercial; se trata de un canal de interacción directa con el sentimiento de la gente, donde cada venta viene acompañada de un pálpito, un intercambio de opiniones sobre el equipo técnico y una dosis compartida de esperanza comunitaria.
A lo largo de la jornada, el puesto de «Cucharita» funciona como un punto de referencia para los peatones que buscan adquirir su insignia para ornamentar fachadas, vehículos o para lucir durante las transmisiones de los partidos. Desde su posición estratégica en el espacio público, el vendedor destacó que a pesar de las coyunturas económicas, el amor por la camiseta y la necesidad de identificarse con una alegría colectiva dinamizan la demanda de estos símbolos, consolidando una tradición callejera que mantiene encendida la llama de la pasión mundialista en el corazón de la provincia de Jujuy.

