ECONOMÍA

LA ECONOMÍA DE JUJUY: ENTRE LOS EVENTOS VISIBLES Y EL DESARROLLO QUE SE CONSTRUYE EN SILENCIO

Francisco Lamas, economista, Agente Productor de Valores CNV -Ma 2981 y fundador de Strategos.bi , presentó un análisis integral de la economía jujeña que invita a mirar más allá de lo que salta a la vista. Su charla recorrió desde el impacto real del turismo y los eventos culturales hasta el papel central de la minería, las regalías y la obra pública como base del crecimiento provincial.

Lamas comenzó planteando una distinción fundamental: los grandes eventos y conciertos suelen acaparar la atención, pero su aporte económico es limitado comparado con sectores que trabajan de forma silenciosa. Explicó que las regalías mineras no ingresan de manera uniforme cada mes, ya que dependen de declaraciones juradas de ventas, al igual que ocurre con el impuesto a las ganancias. Por eso, un ingreso puntual importante no debe confundirse con un flujo sostenido. En este sentido, advirtió que el turismo representa una porción muy pequeña del total de la economía jujeña, y que su peso real es aún menor si se descuenta el movimiento interno de residentes.

También señaló debilidades estructurales del sector: una infraestructura turística mal ubicada y un sistema de transporte deficiente que dificulta el acceso a los atractivos para quienes no cuentan con vehículo propio. A esto se suma la fuerte competencia de agencias de turismo de otras provincias que han logrado posicionarse mejor en el mercado nacional. Frente a la presencia de comercios de fuera de la provincia, indicó que aunque la competencia puede beneficiar al consumidor con precios más bajos, es necesario que todos operen en igualdad de condiciones impositivas. Destacó además la importancia de educar al consumidor para distinguir productos auténticos locales de imitaciones, protegiendo así el trabajo de los artesanos y emprendedores jujeños.

En relación con el sector minero, explicó que se trata de una actividad intensiva en capital, no en mano de obra. Requiere inversiones millonarias que tardan años en generar retornos, por lo que resulta indispensable contar con buena infraestructura de transporte: rutas en condiciones y, idealmente, acceso ferroviario para trasladar la producción. Si bien la minería genera riqueza, también produce efectos negativos, como el desgaste de las rutas nacionales por el tránsito constante de camiones —lo que los especialistas denominan una externalidad negativa.

La obra pública aparece entonces como la respuesta necesaria. La construcción de nuevas rutas no solo resuelve la conectividad, sino que genera lo contrario: externalidades positivas. Inyecta liquidez en la economía a través de las empresas constructoras, impulsa la aparición de estaciones de servicio y puede dar origen a nuevos pueblos que surgen para abastecer a los grandes emprendimientos. Lamas remarcó que el sector privado no tiene incentivos para asumir estas obras por su cuenta, por lo que el Estado tiene un rol insustituible como planificador e inversor. Los peajes y concesiones pueden ser complementos útiles, pero no reemplazan la función pública.

Concluyó que el crecimiento sostenido de Jujuy requiere poner el foco en los sectores productivos reales, mejorar la eficiencia del gasto público y bajar la presión impositiva. Los eventos culturales y el turismo tienen su valor, pero no pueden ser el pilar de una economía que necesita crecer con solidez.

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