EL ESCENARIO CAMBIARIO ARGENTINO: ENTRE NUEVAS EXPORTACIONES, EL MODELO ECONÓMICO Y EL DEBATE POR EL CEPO
El Licenciado Francisco Lamas analiza la evolución del dólar, el impacto de Vaca Muerta, la minería y la energía, las medidas del Gobierno, las presiones del FMI y los desafíos de una economía que transformó su estructura productiva.

— En los estudios de Zeta TV, el Licenciado en Economía Francisco Lamas, fundador de Strategos.bi, brindó un profundo análisis sobre la realidad cambiaria y económica de Argentina, recorriendo la historia, el presente y los desafíos que enfrenta el país.
Comenzó situando el debate en perspectiva histórica, recordando que en Argentina siempre existió un cuerpo doctrinario sobre el desarrollo con figuras como Prebisch, Villaldo y Ferrer, quienes planteaban que los países periféricos, al crecer, demandan más importaciones sin tener un sector industrial desarrollado, generando un cuello de botella constante en el tipo de cambio. La propuesta de industrialización por sustitución de importaciones tuvo su auge hace décadas y hoy quedó obsoleta a nivel académico internacional, aunque mantuvo arraigo en la región.
Al analizar el escenario actual, explicó que al asumir el nuevo Gobierno el dólar se encontraba fuertemente sobrevaluado tras años en que la inflación y la devaluación lo habían llevado a niveles muy por encima de la evolución de precios. Eso le dio un margen de maniobra enorme: liberó parcialmente el tipo de cambio, lo llevó de 300 a 800 pesos y luego lo ancló a una regla de ajuste mensual. Más de un año después, el dólar se mantiene estable en torno a los 1.500 pesos mientras la inflación desacelera —agosto cerraría entre 1,4% y 1,9%—, algo impensable en décadas anteriores.
Destacó el cambio estructural que representan los nuevos sectores exportadores: Vaca Muerta, la minería y la energía nos abren una puerta que antes no existía, ya que ya no dependemos solo del agro. Tenemos un sector que genera dólares en cantidades inéditas, las exportaciones crecen, la oferta de divisas es cada vez mayor y el Banco Central compra reservas por decenas de miles de millones de dólares. En este sentido, se preguntó: ¿por qué habría una devaluación fuerte si cada vez hay más oferta de dólares?
Sobre la estrategia del Gobierno, señaló que combina tres pilares: acumulación de reservas, desdolarización de la deuda y equilibrio fiscal. El Estado reemplaza deuda en dólares por deuda en pesos y compra divisas con emisión local, lo que estabiliza el tipo de cambio pero también genera tensiones en sectores que históricamente estuvieron protegidos. La industria que durante décadas vivió resguardada del comercio exterior hoy enfrenta un dólar que no sube, y antes cada devaluación la volvía competitiva automáticamente; esa protección desapareció y esos sectores hoy están en crisis. El modelo es más competitivo en términos generales, pero hay sectores que quedan rezagados y eso genera un problema político real.
Consultado sobre el concepto de atraso cambiario, explicó que se habla de que el dólar estaría atrasado entre un 15% y un 20% según el índice de tipo de cambio real multilateral del Banco Central, pero ese índice compara con un promedio histórico que incluye años en que la estructura productiva del país era totalmente distinta. Hoy contamos con una oferta de exportaciones que no existía entonces, por lo que no podemos aplicar recetas de hace 20 años a una economía que cambió su perfil.
Sobre las presiones del Fondo Monetario Internacional para eliminar las bandas de fluctuación del dólar, expresó que el organismo pide liberar la franja superior, aunque esa banda hoy casi no tiene incidencia práctica. El verdadero debate no es si se sube o baja el techo, sino cómo hacemos crecer el resto de la economía cuando el tipo de cambio ya no funciona como motor de la competitividad. Si devalúo, no genero más exportaciones porque estas no dependen del precio del dólar sino de la inversión en los sectores productivos; lo único que genera una devaluación es pobreza, en lo cual coincidió con el Gobierno.
Concluyó con una reflexión de fondo: estamos ante un cambio de época. El modelo de sustitución de importaciones ya no rige. Tenemos una economía que genera dólares en abundancia, pero que aún no resuelve cómo hacer crecer el resto de los sectores. El desafío no es modificar el tipo de cambio, sino construir un modelo de desarrollo que funcione sin depender de devaluaciones constantes. Esa es la discusión de fondo que Argentina tiene por delante.
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