«EL CRECIMIENTO QUE NO SE SIENTE: ANÁLISIS CON FRANCISCO LAMAS»
El licenciado en economía Francisco Lamas en dialogo con Zeta Tv, analizó las proyecciones de crecimiento para Argentina –incluidas las del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– y explicó por qué este avance no se refleja en la vida diaria de los ciudadanos. Según su criterio, el problema radica en la concentración de la riqueza y la heterogeneidad del desempeño sectorial, mientras que el BID apuesta a un modelo liderado por el sector privado con un paquete de financiamiento de US$10.000 millones para 2025-2028.

«Si vos crecés, si tu actividad crece y tus sueldos no crecen, la única forma que pase eso es que empeoró la distribución o el Estado se quedó todo en el medio», indicó Lamas al referirse a las proyecciones de crecimiento anual que no se ven reflejadas en la población. «Es la misma razón por la que crecimos los últimos dos años y la gente no lo siente: la concentración de riqueza».
En cuanto a las previsiones de organismos multilaterales, destacó que mientras el Banco Mundial proyecta un crecimiento del 4% para 2026 (con moderación respecto al 4,6% de 2025), el BID ha definido una hoja de ruta estratégica para el país hasta 2028. «El plan del BID busca impulsar un crecimiento sostenido liderado por el sector privado, con un paquete de apoyo financiero de US$10.000 millones –US$7.000 millones para el sector público y US$3.000 millones para la inversión privada–», detalló el economista.
El diseño de la estrategia del BID se centra en tres pilares: reformas fiscales para la sostenibilidad del gasto público, liberalización económica para desbloquear inversiones y apoyo a poblaciones vulnerables. Además, en 2026 se prevén desembolsos acelerados con foco en proyectos estratégicos como infraestructura, minería –especialmente litio– y modernización productiva. «Esto se alinea con las prioridades del gobierno de equilibrio fiscal y apertura económica, pero la clave estará en cómo se traduce en empleo de calidad y mejora de vida para la mayoría», señaló Lamas.
Aunque señaló que la distribución del ingreso no empeoró en los últimos dos años, destacó que la situación sigue siendo crítica: «Los salarios, a menos que seas estatal –que estás mucho peor–, el grueso está más o menos igual, con una diferencia marginal de dos por ciento como estimación. Eso no es nada, incluso teniendo en cuenta el margen de error de las mediciones. Estamos más o menos igual que en finales de 2023, pero en finales de 2023 estábamos muertos. Empeoró a principio de 2024, después hubo una recuperación fuerte para volver a esos niveles: nada serio».
En ese sentido, diferenció entre sectores: «Los estatales están mucho peor, los privados más o menos igual o un poquitito peor. Los salarios que sí mejoraron –hay que agarrarlo con pinzas porque se estiman distinto– son los no registrados, que se calculan a partir de encuestas, mientras que los registrados se tienen por las liquidaciones de sueldos».
«La economía volvió a los niveles de 2023 y los superó, pero de manera muy heterogénea», continuó el economista. Mencionó que sectores como la intermediación financiera, las exportaciones de hidrocarburos, minería y agro crecen fuertísimo, mientras que otros «anda o empatando o un poquito por debajo: especialmente golpeadas la industria, la construcción y el comercio».
Sobre el consumo privado, que sí registra crecimiento, destacó que los rubros cambiaron: «La gente no consume cosas chiquitas, no sale a comer tanto. Hay mucho movimiento en bienes durables –vehículos, heladeras, electrodomésticos– porque se compran financiados. Incluso inmuebles, que no entran en la producción pero siguen esa lógica. Lo que no se compra financiado, como alimentación y salidas, está en picada».
«Las proyecciones de crecimiento –tanto del Banco Mundial como el enfoque estratégico del BID– apuntan a un avance que, aunque es uno de los más altos de la región, sigue siendo modesto», dijo Lamas. «Crecer desde el nivel más alto que tuvimos en 2011 es mejor que lo que pasó en los últimos quince años, pero a menos que mejore la distribución del ingreso, no sabemos si se va a sentir». Agregó que la distribución viene cayendo desde 2017 y no prevé cambios significativos a corto plazo, a pesar de que el gasto social –que es el rubro que más creció del presupuesto– explica parte de la reducción de la pobreza en los últimos años.
Respecto a la medición del desempleo, explicó que el INDEC considera como empleado a quien trabajó aunque sea dos horas en la semana previa a la encuesta. «Antes, con planes como ‘Trabajar’ se requería contraprestación de actividades, pero desde diciembre de 2023 se quitó ese esquema. Ahora, la encuesta pregunta si se trabajó o si se buscó trabajo y no se encontró: la suma de ambos da la población económicamente activa».
«Hay sectores que sienten que no solo no crecemos, sino que los reventaron a tiros en el piso, y otros que están de diez. El reto será que el apoyo del BID y los avances proyectados se traduzcan en un beneficio real para toda la sociedad», concluyó Francisco Lamas.

