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ADORNI BAJO FUEGO EN EL CONGRESO: SILENCIO PATRIMONIAL Y DEFENSA DE GESTIÓN EN UNA JUGADA DE ALTO RIESGO PARA MILEI

El jefe de Gabinete enfrentó a Diputados en una sesión de siete horas con un tono confrontativo, defendió la «transformación económica» pero eludió explicaciones sobre su fortuna, mientras el Presidente Milei, con su presencia, arriesgó su capital político en un debate que dejó más interrogantes que certezas.

La presentación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Cámara de Diputados fue más que un informe de gestión; fue una jugada política de alto riesgo que acaparó todas las miradas. Tras 35 días sin dar la cara públicamente, Adorni se presentó en el Congreso bajo un escrutinio sin precedentes, escoltado por el propio presidente Javier Milei y su hermana Karina, cuya presencia en el palco no pasó desaperceptibles, señalando un respaldo explícito que puso en juego el propio capital político presidencial.

Durante siete tensas horas, Adorni, con su habitual tono altanero y provocador, defendió con vehemencia la gestión económica del gobierno, destacando la «transformación» que, según él, está llevando adelante el Presidente. Sin embargo, su discurso se vio constantemente opacado por la creciente controversia en torno a su patrimonio, que lo ha perseguido desde que asumió su cargo y ahora es objeto de una investigación judicial activa.

La oposición no dejó pasar el prolongado silencio de Adorni y, con una dureza inusitada, lo acorraló con preguntas sobre su inexplicable crecimiento patrimonial. Se hicieron eco de las revelaciones sobre la adquisición de un nuevo departamento en el barrio de Caballito y una casa de fin de semana en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. Estas propiedades, cuya compra habría ocurrido sin la venta del inmueble donde residían previamente, dibujaron un «salto» patrimonial que fue el centro de la acusación. Adorni, evasivo, se limitó a argumentar que su fortuna «la construí en los 25 años que estuve en el sector privado» y que «no tengo nada que esconder», aunque se negó a confirmar detalles de sus bienes.

La diputada Myriam Bregman (PTS – Frente de Izquierda) sintetizó el sentir de gran parte de la oposición con una mordaz ironía: «Mientras usted se creía gracioso diciendo que se deslomaba en Nueva York, ¿sabe cómo le decía la gente? ‘Aloe vera’, un viejo chiste popular que se usa para decir que cada día le descubren más propiedades.» Bregman no solo atacó el patrimonio, sino también la actitud del funcionario y la necesidad del respaldo presidencial: «Si era tan gallito, ¿por qué hoy tuvo que venir con el Presidente, la hermana, todos los demás? ¿Por qué hizo que el propio Milei se tire sobre la granada?». Esta frase resonó en el recinto, sugiriendo que el Presidente arriesgaba su propia reputación al blindar a un funcionario tan cuestionado.

La situación patrimonial de Adorni dejó de ser solo un debate político. La Justicia Federal, a través del fiscal Gerardo Pollicita, ya activó la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) para analizar «si hay inconsistencias entre los ingresos y egresos». La mira está puesta en movimientos por 104.600 dólares en menos de un año (entre viajes, hotelería y fondos para inmuebles) que, al momento, carecen de respaldo documental. A esto se suman deudas por 335.000 dólares que Adorni debe cancelar en los próximos meses, generando serias dudas sobre cómo piensa afrontar esos compromisos.

La controversia sobre el financiamiento de un viaje a Punta del Este, presuntamente pagado por el periodista Marcelo Grandío –cuyos contratos con la TV Pública también están bajo escrutinio– añadió otra capa de opacidad a la presentación del jefe de Gabinete.

Frente a los contundentes cuestionamientos de la oposición, Adorni optó por la victimización, declarando que no cometió delito alguno, que es objeto de una «operación política» y que lo probará en la Justicia, descartando cualquier renuncia. Con un tono que alternó entre lo burocrático y lo despectivo, eludió las preguntas directas sobre el financiamiento de sus propiedades y los viajes de lujo.

La tensión culminó con la fuerte declaración de Bregman: «Para terminar, Adorni, nos saliste muy caro, el perro nos lo metiste vos.» La diputada cerró su intervención exigiendo «respuestas y no chicanas y no que te escudes en que lo tiene la Justicia, porque ese argumento es muy de casta», poniendo en boca del propio oficialismo una de sus principales críticas.

Adorni se retiró del Congreso bajo la atenta mirada presidencial, pero la «estela de opacidad» sobre su patrimonio, ahora con una investigación judicial en curso y el fuerte respaldo político de Milei, dejó un interrogante crucial: ¿hasta dónde el Presidente está dispuesto a arriesgar su reputación por uno de sus principales voceros?

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