FRANCISCO LAMAS: TASAS EXORBITANTES Y MORA JUVENIL, EL ENDEUDAMIENTO QUE FRENA LA ECONOMÍA
El Licenciado en Economía y fundador de estrategos.bi desglosa cómo se fijan los intereses en billeteras virtuales, por qué Mercado Pago concentra la mayor cartera morosa del país y qué cambiar para reactivar el crédito.

Las tasas de interés se construyen sobre tres pilares: la preferencia por el consumo presente sobre el ahorro futuro, las expectativas de inflación y el riesgo de impago. Mientras mayor facilidad haya para acceder al crédito sin evaluación de capacidad de pago, más alto será el recargo para compensar a quienes no cumplen. En plataformas como Mercado Pago, Naranja X o Brubank, las tasas están liberalizadas y cada empresa diseña su propio esquema de riesgo según el perfil del usuario. El problema, explica el Licenciado en Economía y Analista Francisco Lamas, es que el análisis es demasiado superficial: prestan con mínimos requisitos, la mora es altísima y lo compensan cobrando intereses estratosféricos a quienes sí pagan.
El panorama en Jujuy es alarmante: el 40% de los jóvenes de 18 a 25 años que sacaron un crédito por billetera virtual registran mora de más de tres meses. Sin embargo, la deuda promedio es baja —alrededor de $231.000—, lo que indica que no es un riesgo sistémico para el sistema financiero, pero sí un problema social y macroeconómico: personas con capacidad de pago se endeudan por montos pequeños y no logran salir, mientras que otras piden para cubrir necesidades básicas y caen en impago inevitablemente.
Lamas señala que la morosidad no se correlaciona directamente con la pobreza o el desempleo, sino con quién presta el dinero. El sector bancario formal mantiene tasas e índices de impago mucho más bajos que las fintech, que llegan a cobrar hasta el 400% anual a personas con historial crediticio impecable. Esa brecha entre lo que pagan por los depósitos y lo que cobran por los préstamos —el desarbitraje macroeconómico— desalienta el ahorro y encarece el crédito, frenando la actividad económica.
Frente a esto, propone una solución que no requiere gasto estatal: crear un esquema de garantías sobre las carteras morosas para renegociar deudas a tasas más bajas y plazos más accesibles. “No es perdonar deudas, es hacerlas pagables. Mientras miles figuren como morosos por montos pequeños, no pueden acceder a crédito para una casa o un emprendimiento, y la economía no crece”, señala.
Crecimos en un contexto donde la inflación histórica premió ciertos comportamientos y castigó otros. Hoy, con un panorama más estable, las reglas del juego cambiaron y la educación financiera se vuelve indispensable. No se trata solo de culpar a las plataformas por las tasas abusivas o a quienes piden crédito sin medir consecuencias, sino de comprender que el endeudamiento sin planificación frena el crecimiento de todos. Exigir mayor transparencia, regular con criterio y tomar decisiones responsables desde el bolsillo son caminos que, sumados, pueden devolverle al crédito su función de motor y no de trampa. La economía se construye desde arriba con políticas, pero también desde abajo, con cada decisión que tomamos día a día.

