EL CAMINO NO ES SOLO RECORTAR, SINO TRANSFORMAR LA CARGA TRIBUTARIA
El especialista en economía advierte que los ajustes sin reactivación ahondan la crisis, despeja mitos sobre el costo real del dinero y propone priorizar el bolsillo de las familias antes que los precios regulados.

Licenciado en Economía y fundador de la consultora Strategos BI, Francisco Lamas expuso en Zeta TV un diagnóstico sin rodeos sobre la situación nacional.
Al analizar la evolución de los subsidios energéticos, señaló que su retiro fue primero intenso y luego más suave, pero la dificultad principal no reside en el valor de la tarifa, sino en que los ingresos familiares ya no alcanzan para cubrirla. Advirtió que desregular por completo el sector empujaría a miles de hogares por debajo del umbral de pobreza.
Sobre la estrategia fiscal vigente, describió un círculo vicioso: “Se reduce el gasto una y otra vez, pero al enfriarse la actividad caen también los ingresos del Estado”. Como ejemplo extremo mencionó a las Fuerzas Armadas: “Los recursos son mínimos, sueldos muy bajos, casi sin instrucción ni renovación. La compra de 25 aviones F‑16 oculta que hace décadas contábamos con más de cien aparatos operativos”.
Respecto a los tributos, sostuvo que muchos terminan logrando lo opuesto a su fin: “Gravámenes excesivos apagan la actividad y entonces no recaudan nada”. El caso más claro es el de los vehículos: “Lo que aquí llamamos gama alta, en el exterior es transporte común; nadie los trae y no ingresa un peso. Al flexibilizar esas normas, se mueve el comercio y se recupera lo perdido por otras vías”. Añadió que el sistema impositivo pesa más del ciento por ciento sobre las ganancias netas de las empresas.
A la hora de pedir financiamiento, explicó que la cifra que se publicita suele engañar: “La Tasa Nominal Anual sirve solo para armar el plan de pagos; hay que mirar la Tasa Efectiva y el Costo Financiero Total, que suma gastos e impuestos y suele duplicar el valor anunciado”. Para cambiar esto, propuso eliminar el IVA sobre intereses y reducir gravámenes al sector financiero.
Para quienes se encuentran agobiados por deudas, sugirió tres pasos concretos: ordenar los gastos prescindibles, desprenderse de bienes que no se usan y, fundamentalmente, buscar mejores condiciones crediticias. Como prueba, compartió el caso de un vecino que renegoció su situación y bajó los intereses hasta una quinta parte sin modificar su calidad de vida.
Cerró remarcando: “Menos impuestos no significa menos recursos, sino más espacio para producir, trabajar y hacer crecer al país”.

