«JUJUY ES ZAMBA»: FRAN AGUILERA ENSEÑA GRATUITAMENTE EN PLAZA BELGRANO
El profesor de danzas folclóricas Fran Aguilera, director del ballet «El Pyaguazú» y con más de 30 años de experiencia en la danza, lleva el ritmo de la zamba a la Plaza Belgrano, donde imparte clases gratuitas de 19:30 a 22:00 horas. Su propósito es ofrecer un espacio para que familias y personas que llegan recargadas de estrés puedan pasar un lindo momento y desconectar.

«toda mi vida hice esto, y ahora lo disfruto y amo ver a las personas bailar. Por eso, fuera de lo que es el ballet ‘El Pyaguazú’, decidí hacer esta iniciativa», contó Fran, quien afirma que «Jujuy es zamba» y explica que este es uno de los ritmos más complejos del folclore argentino, buscando ofrecer un alivio en los momentos cotidianos.
Maneja todo tipo de rangos etarios: infantil, juvenil y «añoranzas» –como él llama a la gente adulta mayor. «Me pasa que viene gente que se sienta a mirar cuando estoy dando clases. Me acerco a ellas, les pregunto si les parece difícil y les digo que les enseño un poquito a un lado. Luego, cuando ya han hecho algo, los pongo delante de todos y así se van sumando en una fila larga de principiantes que, antes de darse cuenta, ya están bailando», contó con entusiasmo.
Respecto a la asistencia, detalló: «La gente viene cuando puede. Hay personas frecuentes que ya vinieron antes, pero siempre llegan rostros nuevos. Algunos días no pueden asistir y otros aparecen otros, pero por suerte siempre vuelven porque les gusta lo que les enseño. A veces viene tanta gente que no alcanza el espacio en la Plaza Belgrano, y otras hay menos, pero nunca falta quien quiera aprender».
Al preguntarse sobre el potencial local en danza, destacó: «Acá en Jujuy hay mucho potencial en folclore, más aún en el andino –hay muchos buenos bailarines. Estuve en eventos y festivales, y vi gente con mucho talento. También vi a representantes de Jujuy participar en competencias como Madambo en La Banda, y lo hacen muy bien. Como soy de otra provincia, tengo un estilo diferente al que se practica acá, y venir a esta tierra me sirvió para alimentarme de sus tradiciones y perfeccionar mi propio baile».
Sobre las competencias y certámenes, comentó: «Hay personas con un nivel muy alto que se esfuerzan mucho tiempo y se dedican únicamente a prepararse para ellas, porque es el sueño de cada uno. He estado en muchos festivales y sé que es una experiencia única –sentir la presión, ver a otros bailarines, lidiar con la autoestima. Vi gente que no se animó a subir al escenario por sentirse inferior, y también vi ganar a quienes se sentían perdidos. Cada bailarín repite tanto sus pasos que para él se hacen comunes, pero para quien lo mira son fenomenales».
Respecto a la relación entre parejas en la danza, enfatizó: «La conexión es fundamental. Tenés que sentir que amás a esa persona, que te hace feliz –actuarlo, sentirlo y canalizarlo en el baile. El espectador nota si es algo robótico o si transmitís emoción. Incluso sin hacer piruetas o movimientos complejos, con simples pasos podés transmitir mucho amor y pasión si la conexión es verdadera».
Finalmente, convocó a la comunidad: «Las clases se dan en días de semana en la Plaza Belgrano, de 19:30 a 22:00 horas, y la gente viene incluso si llueve. Doy estas clases gratuitamente con el fin de hacer pasar un lindo momento a las familias y a las personas que vienen recargadas de estrés. Yo solo quiero generar más bailarines, fomentar la iniciativa y que la gente se anime a vivir la danza como una forma de expresión y encuentro».

