SALUD

ITS Y VIH: SE PRESENTÓ UN PROYECTO DE LEY PARA DECLARAR ALERTA SANITARIA NACIONAL

En un contexto de creciente preocupación por el avance de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), VIH, Hepatitis y Tuberculosis en el país, Juan Carlos Márquez, integrante de la Comisión Nacional de VIH, Hepatitis, ITS y Tuberculosis, alzó la voz hoy para alertar sobre la grave situación y la necesidad urgente de acción. La preocupación se enmarca en la Ley Nacional 27.675, sancionada en 2022, que busca garantizar una respuesta integral a estas problemáticas, pero cuya implementación enfrenta desafíos.

Márquez expresó su inquietud por la inactividad de la Comisión Nacional, que aún no ha podido reunirse, a pesar de que está diseñada para congregar a ministerios, organizaciones de la sociedad civil y especialistas en la temática. «Es una cuestión que también a nosotros nos preocupa, entendiendo que llevamos la mirada de lo que sucede en el interior del país», afirmó.

La gravedad de la situación se evidencia en las cifras: más de 56.000 casos de nuevas infecciones por sífilis y más de 6.900 casos de VIH por año en Argentina.

Ante este panorama alarmante, en el marco del Día Mundial de la Salud, se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto para declarar la alerta sanitaria respecto a las ITS, VIH, Hepatitis y Tuberculosis. El proyecto, ya firmado por 30 diputados de diversas bancadas, surge del equipo del diputado Paulón y busca una «respuesta concreta» a estas cifras que «nos tienen que interpelar». De la provincia de Jujuy, la única legisladora que ha prestado atención y firmado el acompañamiento es la diputada Cigarrán.

El eje central del proyecto de ley es la declaración de emergencia sanitaria, lo que implicaría una revisión exhaustiva de las políticas y recursos actuales. Márquez denunció que «está desmantelado, que ya no está cubierto», haciendo referencia a un recorte del 32% en el presupuesto nacional destinado a prevención y detección temprana de ITS. Esta situación contrasta fuertemente con otros países cercanos que implementan nuevas herramientas para la prevención y el control de estas infecciones, mientras en Argentina «seguimos con protocolos y con cosas bastante viejitas».

Una de las mayores preocupaciones es la provisión de medicación. Márquez enfatizó que en 2024 sí se experimentó un faltante que «afectó muchísimo a las personas», especialmente a las personas con VIH y Tuberculosis. En este sentido, recordó un episodio donde la falta de un medicamento específico que combinaba tres drogas llevó a los pacientes a tener que desestructurar su tratamiento, pasando de una pastilla diaria a tomar dos o tres pastillas por día. «El que no haya existido uno significó que inmediatamente esa persona que tal vez estaba acostumbrado para tomar una pastilla por día pasó a tener que tomar dos o tres por día porque justamente lo que hubo que hacer es ese único medicamento que traía las tres drogas ahora fue desglosar», explicó, señalando el impacto psicológico que esto genera.

A pesar de las dificultades, Argentina ha sido pionera en avances científicos. Márquez destacó el estudio Gardel, realizado por Fundación Huésped con respaldo internacional, que demostró que para el VIH ya no era necesario tomar tres drogas, sino solo dos, manteniendo la misma eficacia. Esto no solo simplifica el tratamiento y reduce la toxicidad para el paciente, sino que también mejora la adherencia y la calidad de vida. «No es solo la simplicidad, imagínense que es más fácil en una sola pastilla poner dos drogas», señaló, haciendo hincapié en la reducción de la toxicidad, un factor crucial para enfermedades crónicas. Este avance, que reduce la carga de pastillas y mejora la calidad de vida.
«Junto a la ciencia por la salud». «La ciencia y la tecnología avanza y hay que hay que acompañarla», afirmó.

La responsabilidad de la compra y provisión de estos medicamentos recayó en las provincias a partir de 2024, cuando el Ministerio de Salud de la Nación dejó de centralizar las adquisiciones. Esta decisión ha generado desafíos importantes: «Las provincias por primera vez tienen que enfrentar esta situación de hacer compras que primero en su presupuesto no estaba instalado», mencionó Márquez. Además, las compras provinciales de volúmenes menores resultan más costosas que las adquisiciones nacionales a gran escala, a lo que se suma la complejidad logística de traer medicamentos del exterior y distribuirlos desde Buenos Aires a cada rincón del país. «Todo llega a Buenos Aires, de Buenos Aires para que llegue a la provincia y de…» dejó en el aire, evidenciando la cadena de obstáculos.

Finalmente, Márquez resaltó que, a pesar de los avances científicos y tecnológicos que se discutirán en la vigésima sexta Conferencia Internacional de Sida en Río de Janeiro, Brasil, un aspecto crucial que no ha logrado mejorar es el estigma y la discriminación. «Eso es algo que sigue latente», afirmó, atribuyéndolo a múltiples factores como la falta de recursos, la pobreza, el desconocimiento, la desinformación y prejuicios culturales, incluyendo la persistente idea de que estas infecciones solo afectan a una población particular. Lamentó la ausencia de campañas comunicacionales de concientización efectivas. «Hubo intentos, pero sabemos que hoy hay que adaptarse también a la realidad de la población, la mayoría ya no estaba leyendo los diarios, tampoco está viendo los canales de televisión, están más viendo los streaming, o los TikTok o tantos otros nuevos elementos que hay que comenzar a utilizarlos», reflexionó, destacando la necesidad de innovar en la comunicación.

Sobre la Educación Sexual Integral (ESI), Márquez fue contundente. Próximos a cumplir 20 años de la Ley Nacional 26.150, la aplicación sigue siendo un desafío. La principal falla, detectada en una investigación nacional a los 10 años de la ley, radica en la formación docente. «No está incluida cómo trabajar de pedagógica y didácticamente la temática de ESI», afirmó, lo que lleva a que «nadie fue formado para trabajar como corresponde». La ley establece que la ESI debe ser transversal, es decir, trabajada por todas las disciplinas (matemática, biología, literatura, historia), y no solo relegada a biología. La falta de formación en los institutos de educación superior y universidades impide esta aplicación integral. «Claro, si no están formados los docentes, qué difícil que es que justamente esto no solo es…», concluyó, subrayando que sin capacitación adecuada, la ESI seguirá siendo un tema «planchado» y sin la profundidad necesaria en las aulas.

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