ENTRE LA TEORÍA Y LA REALIDAD: ¿ES EL «LIBERALISMO» ACTUAL UN ESPEJISMO EN LA ECONOMÍA ARGENTINA?
En el complejo tablero de la economía argentina y las recientes medidas gubernamentales nos invitan a un análisis profundo sobre su impacto real y su coherencia con los principios de un gobierno que se autoproclama liberal. La eliminación o reducción de ciertos impuestos y la intervención en mercados clave, como el de los combustibles, plantean interrogantes sobre la dirección y la efectividad de la política económica actual.

IMPUESTOS Y EFECTOS: MÁS ALLÁ DE LO SUPERFICIAL
Es cierto que se han anunciado eliminaciones y reducciones impositivas, pero como señala el Lic. Francisco Lamas, muchas de estas son «muy sectoriales» y no siempre de «alto impacto» general. Casos como la baja del impuesto al lujo en vehículos, aunque inicialmente parezca beneficiar a un nicho, termina generando un «efecto arrastre» que abarata toda la gama media-alta, beneficiando al consumidor que puede acceder a esos productos. Similar ocurre con la reducción de aranceles a la importación de insumos clave como el polietileno y el PET, que logran estabilizar precios en determinados sectores, como la industria del plástico, por períodos significativos.
Sin embargo, el verdadero desafío reside en que estas medidas sectoriales logren traccionar a toda la economía. La política fiscal, si bien relevante, pierde preponderancia frente a la política monetaria en un esquema de tipo de cambio flexible. La clave para la actividad económica, según Lamas, es la cantidad de dinero que se emite, más que cuánto se gasta desde el Tesoro. Celebra la baja de impuestos, pero con una salvedad fundamental: que no genere déficit fiscal y que se compense. Aquí entra en juego la «Curva de Laffer»: en un contexto de alta informalidad, la reducción de impuestos podría, en situaciones muy específicas, aumentar la recaudación al formalizar la economía o al estimular tanto la actividad que el crecimiento compense la caída inicial. La eliminación de retenciones a ciertos cereales y legumbres en el pasado, por ejemplo, generó un resurgir de actividades que antes eran inviables.
PRECIOS RELATIVOS: LA DEFORMACIÓN DE UNA ECONOMÍA INFLACIONARIA
Uno de los puntos más agudos del análisis del Lic. Lamas es la profunda alteración de los «precios relativos» en Argentina. Nuestro país, históricamente, ha desarrollado una estructura de precios que se ha vuelto «anómala» en comparación con el resto del mundo, principalmente por la inflación.
El caso de Uruguay, tradicionalmente más caro, que ahora ofrece precios más económicos que Buenos Aires en algunos rubros, es un claro indicador. Lamas destaca que «un sector que hoy en día es carísimo en Argentina son los restaurantes», donde comer cuesta una fracción en países vecinos. Este fenómeno se extiende a bienes de consumo como celulares o perfumes, que en el exterior son significativamente más baratos, mientras que en Argentina se pagan «millones de pesos». La comida, paradójicamente, debería ser más económica al ser un país productor, siempre y cuando no haya distorsiones por impuestos o limitaciones a las exportaciones.
El «efecto riqueza» también juega un rol: si, por ejemplo, la apertura de importaciones de autos baratos devalúa el patrimonio automotor de las familias, esto puede generar una sensación de empobrecimiento que modere el consumo, incluso si el «efecto ingreso» (poder comprar más cosas con el mismo dinero) es positivo. El neto puede terminar siendo neutro en la actividad económica.
CONTRADICCIONES EN EL «LIBERALISMO»: EL CASO DEL COMBUSTIBLE
El Lic. Lamas critica duramente las medidas transitorias de intervención de mercado, como el reciente congelamiento de combustible. Para él, esto es «populismo barato» que carece de «tecnicismo económico detrás». Argumenta que «un gobierno que dice ser liberal» y que teóricamente debería seguir manuales de Milton Friedman o Friedrich Hayek –que abogan por la no emisión monetaria y la total liberación de mercados–, incurre en contradicciones al controlar precios y salarios o intervenir en el mercado de naftas.
«El manual dice al revés, es el manual liberal, es libera todo, que la gente haga lo que quiera, literalmente, que sea el mercado el que determine. Vos no emitas plata, es todo lo que te pido», subraya. La medida del combustible, más que técnica, parece estar orientada a que «el índice de inflación no dé más de 3% mensual» por el impacto que tiene en las cadenas de valor y directamente en el índice. La solución real para la inflación, según Lamas, es simple: «Si vos no querés que suba la inflación, no emitas. Es es es así de sencillo y no hay mucho pedir.»
En síntesis, el análisis de Lamas expone las complejidades y, a veces, las aparentes inconsistencias en la implementación de una política económica que busca la estabilidad y el crecimiento, pero que aún navega entre las presiones de la realidad y los principios teóricos
