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EMPRESARIOS DE LA NOCHE DENUNCIAN DESCOORDINACIÓN EN CONTROLES Y FUERTE CRISIS EN EL SECTOR

El empresario de boliches bailables Daniel Toffoli describió un escenario complejo para la actividad nocturna en Jujuy, atravesado por altos costos, desorganización en los controles y una creciente competencia informal.

Empresario de boliches bailables Daniel Toffoli

Según explicó, mantienen reuniones constantes con autoridades del área contravencional y el municipio, donde se acuerdan lineamientos de trabajo. Sin embargo, aseguró que en la práctica esos acuerdos no siempre se cumplen: “Se trazan planes, pero después llega la patrulla con un acta y te pide cosas que nunca estuvieron pactadas”.

El costo de abrir un boliche ronda los 800 mil pesos por noche, a lo que se suman controles permanentes durante la madrugada. “Te buscan, te buscan algo y algo encuentran”, expresó.

Uno de los puntos más sensibles es el control de menores. Los locales están obligados a contratar adicionales policiales —uno cada 100 personas—, encargados de verificar la documentación en el ingreso. No obstante, señaló una contradicción: “Muchas veces los menores entran porque la misma policía los deja pasar, y después en los controles los encuentran adentro y los problemas son para nosotros”.

Para Toffoli, esto se da en un contexto donde la fuerza está desbordada, especialmente frente a las fiestas clandestinas organizadas por adolescentes en espacios no habilitados. “Son eventos que se anuncian en redes sociales, los informamos y no hay respuesta”, sostuvo, cuestionando la falta de controles en estos casos pese a antecedentes graves.

En cuanto a los costos, detalló que el servicio adicional de policía —obligatorio para poder funcionar— tiene un valor que desde Abril asciende a 61.400 pesos por ocho horas, cuando hasta Marzo era de 47 mil. Este trabajo es realizado por efectivos fuera de su horario habitual, como ingreso extra. Sin embargo, el pago no se realiza de manera directa al policía, sino a través de una cuenta institucional, desde donde luego se liquida el monto con una retención de un porcentaje.

“Pagamos más de 60 mil pesos por un adicional policial que trabaja fuera de horario, pero ese dinero no le llega completo al efectivo”.

Además, remarcó que el esquema horario tampoco se ajusta a la dinámica real de la actividad: el servicio se extiende desde las 22 hasta las 5:30, aunque los boliches abren cerca de la 1 de la madrugada. “Planteamos reducirlo a seis horas para hacerlo más lógico y bajar costos, pero nunca se modificó”, explicó.

Otro punto crítico es el sistema de habilitación diaria, que obliga a gestionar y pagar permisos cada vez que se abre. “Es un sistema absurdo, debería ser más eficiente”, afirmó.

Finalmente, advirtió que el panorama se agrava por la competencia dentro del rubro y la caída del consumo. “Esto se volvió una carnicería: entradas gratis, listas, promociones… los costos suben, los ingresos bajan y varios boliches ya dejaron de funcionar”, concluyó.

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