«EL GAUCHITO GIL EN REYES: LA FAMILIA TORRES CARRASCO LLEVA 22 AÑOS TRANSFORMANDO SU DEVOCIÓN EN UNA FIESTA ‘CARPERA’ Y COMUNITARIA»
El padre de Darío y Daniela fue quien introdujo la tradición en el seno familiar, y desde entonces la celebración se ha consolidado como un encuentro clave para la comunidad jujeña de Reyes, fusionando raíces gauchas con costumbres locales.

El 8 de enero, fecha que conmemora al Gauchito Gil, la comunidad de Reyes, en Jujuy, se une en la festividad que la familia Torres Carrasco organiza desde hace 22 años. Iniciada por su padre, quien fue el primero en traer la devoción al grupo familiar, la celebración ha ido evolucionando para adoptar rasgos propios de la región norteña, convirtiéndose en un espacio de fe, solidaridad y alegría que reúne a vecinos, familiares y creyentes sin fines de lucro.
La tradición llegó a los Torres por mediación de parientes, pero fue el padre de Darío y Daniela quien decidió darle forma a la fiesta, un legado que sus hijos continúan hasta hoy. «Le hacemos un estilo más de acá de Jujuy, más carpero, sin dejar de tener esta esencia gaucha que somos todos», cuenta Darío. A diferencia de las festividades en Corrientes, donde predomina el chamamé, en esta celebración de Reyes se incorporan elementos propios de la cultura jujeña, manteniendo al mismo tiempo el espíritu que caracteriza al culto al santo del pueblo.
El festejo se estructura con un ritmo que une fe y convivencia: tres días antes comienza un triduo de rezos, y el día 8 arranca al mediodía con una misa, seguida de almuerzo comunitario y un baile dedicado en honor al santo. La organización es totalmente solidaria: cuentan con «padrinos» de bebida, comida y música, quienes colaboran para que todos puedan participar. Los músicos que se suman también son devotos, algunos incluso se ofrecen como padrinos de este aspecto. El horario se ajusta al de los colectivos, finalizando aproximadamente a las 20 horas para facilitar el regreso de todos a sus hogares.
Para la familia Torres, el Gauchito Gil es «un santo del pueblo» que inspira gran adoración y emoción. La devoción se basa en un vínculo de reciprocidad: cuando se pide un favor, se promete cumplir durante tres años, y la mayoría de las veces se ven cumplidos los pedidos. La fiesta misma surgió de una promesa: en un momento de dificultades económicas, pidieron poder abrir un negocio y se comprometieron a celebrar cada año si se cumplía – un compromiso que mantienen con constancia, convirtiéndolo en parte fundamental de su identidad familiar y comunitaria.
El espíritu que mueve a la familia y a la comunidad se resume en el rezo que recitan los creyentes: «Oh Gauchito Gil, te pido humildemente que se cumpla por tu intermedio ante Dios, el milagro que te pido. Te prometo que cumpliré mi promesa, y ante Dios te brindaré mi fiel agradecimiento desde mi explosión de Fe. Amén». Un llamado que cada año cobra vida en Reyes, donde la tradición iniciada por un padre se ha convertido en un punto de encuentro para toda la zona.
Nota: Anahí Irahola| ZETA TV

