BIOCONSTRUCCIÓN: UNA ALTERNATIVA SOSTENIBLE CON RAÍCES HISTÓRICAS Y FUERZA ACTUAL EN JUJUY
JUJUY.- La bioconstrucción es un sistema de edificación que utiliza materiales de bajo impacto ambiental –como tierra, piedra, madera o elementos reciclados– y busca la armonía entre el hogar y su entorno. Si bien sus orígenes se remontan a la antigüedad, con construcciones de adobe y tapiales en distintas culturas del mundo, su implementación como movimiento estructurado comenzó a consolidarse a nivel global a mediados del siglo XX, impulsada por la preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad. En Argentina, la práctica se ha extendido desde la década de 1980, con un fuerte desarrollo en regiones como Cuyo, el Noroeste y la Pampa Húmeda.

En diálogo con Zeta TV, César Vale –maestro mayor de obra profesional, matrícula N° 4182, y especialista en bioconstrucción– detalla los principios, técnicas y beneficios de esta forma de construir, destacando especialmente que al volcarse o inclinarse por esta modalidad, no tenemos tanta huella de carbono como con el procedimiento tradicional.
Según Vale, el sistema de construcción tradicional industrializado tiene un impacto ambiental significativo. «La construcción tradicional industrializada tiene un proceso de producción que genera una amplia huella de carbono: se explotan recursos, se fabrican materiales en plantas, se calientan o cocinan (como los ladrillos cocidos), se requieren máquinas para su producción y luego se trasladan hasta la obra», explica el especialista.
En cambio, la bioconstrucción busca minimizar ese impacto. «Al volcarme o inclinarme por la construcción con tierra, estoy eligiendo una vía donde no tenemos tanta huella de carbono como con el procedimiento tradicional», remarca Vale. «Si excavás la cimentación, la tierra que extraés la podés reutilizar, sin necesidad de traslados largos ni procesos industriales complejos».
La gestión de los líquidos domésticos no cloacales –como el agua de cocina y ducha– se realiza a través de biojardines que filtran productos químicos presentes en artículos de aseo y limpieza. «La piel absorbe gran parte de los compuestos que se aplican sobre ella, por lo que es recomendable optar por productos ecológicos», señala Vale. En este cambio de conciencia existen profesionales que elaboran jabones, champús y productos de limpieza sustentables que pueden contribuir con la causa de conservación ambiental.
El tratamiento de aguas grises se lleva a cabo mediante filtros con capas de piedra, grava, arena y arcilla. Luego de filtrarse, el agua pasa por plantas nativas y se estudia su calidad antes de ser reciclada para enjuagar inodoros, lavar vehículos o regar huertas.
En Jujuy aún se conservan viviendas de adobe en el centro de la provincia. «Hay que mejorar las técnicas y el mantenimiento, justamente ahora que estamos atrás de proyectos para aprobar planos y cumplir normativas», explica el especialista. Dado que la región se encuentra en zona de movimiento sísmico R3 y R4, se deben cumplir estrictas normativas de seguridad, aunque se puede construir con muros autoportantes o estructuras de madera adaptadas.
Desde hace tres años rige una ley provincial para conservar el patrimonio arquitectónico, incluyendo las casas de construcción sustentable o de adobe.
La bioconstrucción forma parte integral de la permacultura, un sistema que busca el cuidado integral del hogar y todo su ciclo de producción y consumo. «Esto incluye desde la elección de materiales naturales para construir, hasta la gestión responsable de los residuos y el reciclaje de recursos, buscando siempre el equilibrio con el entorno», concluye Vale.
Para contrataciones o asesoramiento sobre bioconstrucción en Jujuy y zona: maestro mayor de obra profesional matrícula N° 4182, celular 3875702636, o contactarse a través de redes sociales en @cesaraugustovale.

