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SISMOS: PROCESO NATURAL, MONITOREO Y CLAVES DE PREVENCIÓN PARA JUJUY Y LA REGIÓN

El geólogo e investigador del CONICET Juan Pablo Villalba visitó Zeta TV y explicó el fenómeno sísmico, su impacto en el norte argentino y la importancia de construir una cultura de prevención.

Ante la actualidad sísmica mundial, con movimientos recientes en zonas cercanas como Venezuela y Colombia— recibimos en Zeta TV al geólogo Juan Pablo Villalba, investigador del CONICET y profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNJu, para analizar este fenómeno natural y su impacto en nuestra región.

Villalba aclaró primero que no hay un aumento real de sismos: cada año se esperan al menos 20 de magnitud mayor a 7, y lo que ocurre es que hoy la información circula de forma masiva e inmediata, generando la percepción de mayor actividad. Explicó que la Tierra se compone de placas tectónicas en constante movimiento por pérdida de calor interno; en Sudamérica, es la Placa de Nazca la que se introduce bajo la Placa Sudamericana, generando la cordillera de los Andes y acumulando tensión que se libera en forma de sismos, ya sea de manera gradual o en eventos catastróficos tras largos periodos de silencio sísmico.

La peligrosidad de un sismo depende de su magnitud, profundidad y ubicación: un movimiento profundo puede ser casi imperceptible, mientras que uno superficial cercano a zonas pobladas puede causar graves daños. Toda la zona del cinturón andino es sísmicamente activa, incluyendo el norte argentino; el especialista recordó el terremoto de El Galpón (Salta, 2014) y señaló que en Jujuy los valles aparecen como zona de mayor riesgo en el mapa de peligrosidad por concentrar la mayor parte de la población.

Comparó la cultura de prevención entre provincias como San Juan y Mendoza, que tras terremotos devastadores desarrollaron normativas de construcción sismorresistente y planes de emergencia, con la situación jujeña, donde la ausencia de antecedentes catastróficos redujo la preparación ante estos eventos. Aclaró además que actividades humanas como la explotación de hidrocarburos, la energía geotérmica o voladuras mineras pueden generar microsismicidad de baja escala, pero es imposible provocar un terremoto de gran magnitud, dado que la energía liberada por la naturaleza supera cualquier capacidad tecnológica humana.

Ante la imposibilidad de predecir cuándo ocurrirá un sismo, Villalba destacó la importancia de fortalecer la prevención y compartió el material elaborado por el Grupo de Sismotectónica — CIGEOBIO / CONICET — UNSJ, que detalla pasos concretos:

  • Antes del sismo: identificá lugares de protección alejados de ventanas y objetos que puedan caer; asegurá muebles pesados; armá un kit de emergencia con agua, linterna, botiquín, documentos y alimentos para 48–72 horas; definí un plan familiar con roles y punto de encuentro; aprendé a cortar gas, agua y electricidad; y practicá simulacros.
  • Durante el sismo: mantené la calma, agachate, cubrite cabeza y cuello bajo una mesa o estructura resistente, y agarrate fuerte. No corras, no uses ascensores, y si estás en la calle alejate de postes, fachadas y árboles; si estás en un auto, detenete en un lugar seguro y quedate adentro.
  • Después del sismo: revisá y asistí a heridos; esperá réplicas y repetí la maniobra de protección si vuelve a temblar; no ingreses a edificios dañados; cortá servicios si es seguro hacerlo; evacuá por escaleras; y seguí información oficial para evitar rumores.

Destacó también que los manuales de construcción sismorresistente son de acceso libre y gratuito en sitios oficiales, y que incorporar encadenados y hierro otorga la elasticidad necesaria para que una estructura resista sin colapsar. Finalmente, advirtió que Jujuy enfrenta otros riesgos geológicos relevantes —crecidas de ríos, aludes— agravados por la crisis habitacional que obliga a muchas familias a asentarse en zonas vulnerables.

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