POLÍTICA

BOLETA ÚNICA Y LA PROPUESTA PARA LIMPIAR LA FACTURA DE LUZ

En diálogo con Zeta TV el abogado y diputado provincial por La Libertad Avanza Kevin Ballesty destacó la solidez del bloque legislativo: “Se especuló mucho con que ser solo siete diputados y tener poca experiencia nos pondría en desventaja, pero esa falta de recorrido se compensó con ganas de trabajar y demostrar que se puede hacer un buen trabajo, cada uno con su impronta pero sumando al mismo objetivo”.

Entre las iniciativas que impulsan, mencionó la adhesión a la boleta única de papel: “Dio muy buenos resultados a nivel nacional, es más rápido, sencillo y económico. Queremos dejar atrás la confusión de las colectoras y la cantidad de boletas en el cuarto oscuro. Si funcionó bien el año pasado, es lógico replicarlo en la provincia”.

Su eje principal es la factura energética: “Las empresas prestadoras deben cobrar solo por el servicio y el consumo real, no hacer de intermediarias de tasas o impuestos que nada tienen que ver con la energía. No discuto su legitimidad, pero no deberían estar pegadas a la boleta”.

Explicó que en la provincia conviven el sistema interconectado y los sistemas aislados, y que el oficialismo mezcla estos temas para generar confusión: “El sostenimiento de las zonas alejadas es política energética, no un costo que deba trasladarse por igual a cada hogar”.

“En una factura promedio, solo la mitad corresponde a consumo real; el resto son cargos como SUCEPU, FOPEJ, alumbrado público o contribución especial. Además, son montos variables según cuánto consumas, cuando deberían ser fijos: hay frentistas que pagan mucho más que otros por exactamente el mismo servicio”, señaló.

Propuso suspender estos cargos por seis meses, al igual que se hizo con tributos a comerciantes: “Es el mismo espíritu: aliviar la carga a familias y pymes. Si no se quieren eliminar, al menos busquemos una solución intermedia”.

Luego advirtió sobre la falta de transparencia: “¿Cuánto recauda SUCEPU y cuánto necesita realmente para funcionar? Si hay un sobrante, ¿a dónde va? Me preocupa que se usen estos fondos para pagar deuda externa, bajo la excusa de sostener los servicios en el norte”.

Sobre Cauchari, remarcó: “Dicen que van a usar sus recursos para subsidiar tarifas o construir escuelas, pero en realidad pidieron 300 millones de dólares prestados y la deuda se pagará con la renta de la planta. Es una mezcla confusa de fondos sin ningún documento oficial que lo respalde”.

“Se engolosinaron con pedir prestado, y ahora buscan nuevos créditos para tapar agujeros anteriores. Muchas empresas estatales parecen haber servido más para legitimar deudas que para cumplir objetivos claros: Girsu, Canava y hasta la tasa de residuos terminaron atadas al consumo eléctrico solo porque no cerraban los números”, cerró.

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